Antes de nacer

¿¿Cómo seguir adelante cuando hemos perdido a alguien recientemente que esperábamos con tanta ilusión ?? ¿¿cómo sonreír cuando sentimos tan cerca la pérdida de un ser querido y deseado?? ¿¿Cómo sobrevivir a un duelo perinatal??

 

El duelo perinatal es quizás la crisis vital que con más fuerza hace tambalear todo a nuestro alrededor; todas nuestras expectativas de vida con esa persona que hoy ya no está, todas esas aventuras y vivencias que queríamos compartir, las ilusiones puestas en ese ser tan pequeño que solamente vimos a través de una borrosa pantalla…

Sentir que no se puede seguir adelante con el peso de esa ausencia y aprender a vivir sin esa persona parece imposible, convirtiéndose en momentos extremadamente dolorosos y difícil de llevar para los padres que estaban esperando a su hijo o hija.

Desde que una madre lleva a un hijo dentro, miles de sensaciones cambian en su organismo, tanto a nivel hormonal como psicológico y, lo mismo aunque de modo diferente pasa en el padre de ese pequeño.

Cuando los padres reciben la triste noticia de la pérdida de su bebé comienzan un proceso de duelo perinatal.

 

Como todos los duelos (y este si más cabe), se precisa de unas etapas o ciclos de elaboración personal con la finalidad de trabajar dicho acontecimiento.

Después de pasar por la primera etapa de Shock por la noticia recibida, los padres, cada uno a su manera, atraviesan una etapa de Ira donde ambos suelen expresar sentimientos de culpa, e incluso valorando si ellos mismos han podido precipitar de una u otra manera durante el embarazo la perdida del ser que estaba por nacer.

Sus dolorosos reproches por la pérdida pueden manifestarse haca el trato recibido por los médicos que no pudieron evitarlo, o inclusive hacia terceras personas que no tienen nada que ver con el proceso del embarazo…

Sin embargo, este dolor pasará poco a poco frente a una tercera etapa, la llamada de Negociación; se trata de una etapa muy breve en este proceso de duelo perinatal en la que suele surgir la idea de qué: cómo hubiera sido todo si… como hubiesen podido evitarlo, o simplemente lo feliz que hubiesen sido si su hijo estuviera entre ellos.

Los duelos no se pueden ocultar, debemos transitarlos y darles reconocimientos para que no se enquisten.

Pero el tiempo pasa y los abrazos y las palabras de consuelo se dejan de escuchar y quizás ahí es donde comienza la temida etapa de Depresión; etapa en la que la propia pareja e incluso familiares deben de estar muy atentos a los síntomas y no dudar en ponerlos en conocimiento de un profesional de la salud mental en caso de alarma.

Por último los padres llevan a una etapa de Aceptación en donde tácitamente se llega a un “acuerdo” con esta pérdida para poder seguir adelante y pensar en que la ausencia de su ser querido nunca se borrará, pero la rutina cotidiana poco a poco irá tomando más protagonismo y muy posiblemente las esperanzas e ilusiones de los padres, animen nuevamente a la búsqueda de un nuevo miembro a la familia.

No olvidemos que estas emociones y la intensidad del duelo dependerán de la personalidad de cada uno de los padres, así como de posibles experiencias frente a otros duelos por muertes anteriores y de las habilidades personales que se tengan para afrontar la perdida.

Como poder ayudar a la pareja en esos momentos:

Quizás hayas tenido que pasar por el mal trago de encontrarte en una situación donde alguna persona conocida o alguien de tu entorno cercano haya sufrido un aborto en un momento temprano del embarazo, en un mes avanzado o quizás lo hayan perdido durante el parto o al poco de dar a luz.

Quizás no sepas que decir en esos momentos porque seguramente creas que nada de lo que digas o hagas pueda lidiar con su dolor.

Desde mi experiencia profesional y mis aprendizajes dentro del mundo del duelo, puedo asegurar que las personas queridas pueden hacer mucho más por ellos de lo que imaginan…

Recordar que la pareja, siempre tiene derechos a los que no debemos reprimir, ni negarnos:

  • Derecho a llorar sin un plazo preestablecido para dejar de hacerlo

  • Derecho a conocer las causa médicas de fallecimiento

  • Derecho a nombrar al bebé, (elaborar el duelo no significa olvidar a quien ha fallecido)

  • Derecho a sentir un inmenso dolor y necesitar ayuda profesional cuando sientan que sólos no pueden afrontar el dolor de esa pérdida

  • Derecho a decidir sobre las cosas que habían comprado o se les había regalado para el bebé: ropa, juguetes…

  • Pero sobre todo, tienen derecho a sonreír con el tiempo, sin que ello implique que deshonran la memoria de su hijo (el sentimiento de culpa que en muchos casos experimentan los padres, en muchos casos les limitan en sus relaciones sociales posteriores).

Pero sobre todo, si te encuentras en alguna ocasión frente a este tipo de duelo u otro de características similares, RECUERDA EVITAR frases o expresiones como:

  • Sois muy jóvenes, ya tendréis más hijos

  • Dentro de poco os volveréis a quedar embarazados

  • Mejor que sea ahora que no cuando ya lo hubieseis tenido en casa

  • Lo mejor que podéis hacer ahora es pasar página lo antes posible

  • Con el tiempo lo superareis, todo pasa

  • Al menos no estabas tan adelantada

  • Entiendo tu pérdida

  • Ahora hay un ángel en el cielo…

Frases como estas menosprecian el dolor que puedan estar viviendo y hacen que duela con más intensidad por no dar su valor al embarazo o al bebé que estaba en camino

Pero sobre todo, evitar actuar como si nada hubiera pasado, no preguntar como están o no mencionar lo sucedido es un error y tampoco es recomendable.

En esos duros momentos lo mejor que puedes hacer es abrazar a la persona si lo desea y mostrar toda tu comprensión y amabilidad, lo demás surgirá.

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