Con el agua al cuello

Una dieta alimentaria desordenada entre las personas que suelen tener sobrepeso u obesidad, particularmente puede plantear un “peligro” por ser retroalimentada por las personas más cercanas, porque la pérdida de peso a menudo es alardeada y felicitada.

Al principio de ese proceso, las personas que se auto-imponen dietas desordenadas se sienten mucho mejor, ya que inicialmente pierden mucho pero lo que hace que se vean y los vean mucho mejor, lo que a su vez refuerza aún más lo que están haciendo.

Los problemas vienen cuando la mayoría de estas personas que hacen dieta fracasan en su objetivo de perder peso a largo plazo, entonces es cuando realmente sus problemas comienzan.

Casos como los que describo se registran diariamente en la consulta, sobre todo en chicas jóvenes adolescentes que presentan el deseo de “encajar” en su circulo más cercano, (en el instituto, en la universidad, etc.) donde quieren mostrar la mejor versión posible de sí mismas.

Normalmente empiezan a hacer ejercicio de 30 a 60 minutos al día y reemplazan sus porciones generosas de comida por pasta, pechugas la plancha, arroces blancos, frutas, yogures o bebidas energéticas…

Muy pronto empiezan a notarse cambios a nivel corporal, lo que les hace sentirse mejor, más saludables y felices y, más cuando las personas de su alrededor les dicen lo bien que se les ve.

Pero entonces estas adolescentes se dan cuenta de que si hacen un poco más de ejercicio y comen un poco menos, pueden perder más peso y más rápido y, sin perder de vista el temor de recuperar su antiguo peso, lo que les lleva incluso a restringir aún más su alimentación, a menudo comiendo solo una comida completa cada dos días.

Sin embargo y a pesar de todo este desenlace, no suelen mostrar preocupación alguna, ya que no se encuentran lo suficientemente flacas, ni demacradas… ni creen estar pasando por un trastorno alimentario; simplemente quieren verse y que les vean bien.

Uno de los problemas con el que nos encontramos los especialistas al trabajar estos Trastornos de la  Conducta Alimentaria con pacientes que sufren de anorexia y con antecedentes de sobrepeso u obesidad, es la preocupación de que el tratamiento les haga volver a su peso anterior, en lugar de establecerse en un medio feliz.

Lo que escuchamos los especialistas una y otra vez es: “No quiero volver a ser gorda”, lo que por un lado, es un miedo teórico, pero por otro lado, es un miedo muy vivido

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