Con el paso del tiempo

¿Podría una historia de abuso infantil contribuir a una depresión en la edad adulta?… El trauma infantil puede tener efectos dañinos para la salud pudiendo abarcar toda la vida y aparecer súbitamente con el paso del tiempo.

 

Los efectos dominantes del abuso infantil se extienden mucho más allá del tiempo inmediato que rodea al abuso y, pueden seguir causando trastornos significativos a lo largo de la vida de una persona.

 

La infancia es un período especialmente vulnerable en la vida de una persona dado que el cerebro y el sentido todavía están en desarrollo, de ahí que el abuso, puede afectar a un menor a niveles de interacción personal e incluso a reacciones biológicas.

Las llamadas experiencias adversas de la infancia (eventos estresantes o traumáticos que incluyen abuso físico, emocional o sexual y, abandono físico o emocional) pueden aumentar el riesgo en diferentes aspectos, desde abuso de sustancias y problemas de salud mental, hasta apneas del sueño, obesidad, problemas cardíacos y diabetes, e incluso acortar la esperanza de vida.

El abuso infantil está asociado con la depresión no solo en niños, adolescentes y adultos jóvenes, sino también en etapas posteriores de la vida.

“El tiempo no cura”

Este tipo de traumas y el impacto que pueden tener en el neurodesarrollo de una persona que es o, ha sido maltratada física o sexualmente a edades tempranas no se supera “solo” con el tiempo.

Sobre este aspecto, esta afirmación no quiere decir que todos los que son maltratados a edades tempranas experimentarán necesariamente depresión o, que todos los que sufren depresión tenga que deberse a experiencias infantiles adversas (Afortunadamente muchas de las personas que se enfrentaron a adversidades de este tipo a edades tempranas no experimentan problemas de salud mental más adelante).

Capacidad de recuperación”.

Las razones por las que algunas  personas terminen sufriendo depresión mientras que otras no, varía y, no se conocen a ciencia cierta los motivos, pudiéndose deber desde una predisposición biológica o epigenética, que influye en cómo se expresan los genes durante la vida de una persona, lo que puede hacerlos más vulnerables a problemas de salud mental; a los llamados factores de riesgo psicosociales, como tener una red social muy limitada.

Por ello se puede llegar a la conclusión de que es importante prestar una atención más centrada al abuso infantil en adultos mayores deprimidos, no solo en las primeras etapas de la vida, sino también en etapas posteriores.

En general, el riesgo de depresión aumenta en los adultos mayores y, las razones pueden ir desde cambios cerebrales, a tasas más altas de aislamiento o condiciones crónicas. Pero los expertos en salud mental reiteramos en que los efectos del abuso infantil son amplios, incluyendo a menudo la preservación de relaciones cercanas, o manteniendo una red social robusta años después.

Muchas personas nunca han tenido la posibilidad de hablar o de procesar emocionalmente el abuso que sufrió hace décadas y, estos eventos no procesados pueden actuar negativamente sobre su autoestima.

Siempre (repito) siempre, es mucho mejor tratarlo que tratar de enterrarlo hasta que resurja de nuevo por si solo haciéndonos perder el control. Puede que para una persona adulta con un historial de abuso infantil, haya pasado mucho tiempo desde que sufrió su abuso, pero esto no significa que se haya olvidado o que ese recuerdo no tenga todavía el potencial de dañar.

 

La terapia y la medicación ayudan a mantener la depresión bajo control, mejorando la calidad de vida.

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