Dedo en la llaga

Personas de todos los niveles sociales y económicos independientemente de su edad, raza u origen pueden experimentar problemas por un uso y abuso de drogas.

Este consumo puede llevar a que la persona que lo consume, pueda sentirse indefenso y aislado, e incluso avergonzarse de su situación; lo que le puede llevar a aislarse de su circulo más cercano y sentir que esta solo frente al problema.

El inicio en el consumo de drogas puede deberse a muchas razones diferentes… mientras que algunos experimentan con ellas por pasar un buen rato, porque los amigos lo están haciendo, otros lo hacen para aliviar problemas como el estrés, la ansiedad o la depresión. Sin embargo, no solo las drogas ilegales, como la cocaína o la heroína, pueden llevar al abuso y la adicción. 

Reconocer que uno tiene un problema es el primer paso para el cambio a una recuperación, que requiere tanto coraje como fortaleza.

Como hemos indicado anteriormente si bien cualquier persona puede desarrollar problemas por el uso de drogas, la vulnerabilidad a la adicción a sustancias varía de persona a persona. Si bien los genes, la salud mental, el entorno familiar y social juegan un papel, los factores de riesgo que aumentan su vulnerabilidad incluyen:

  • Antecedentes familiares de adicciones.

  • Abuso, abandono u otras experiencias traumáticas.

  • Trastornos mentales como depresión y ansiedad.

  • Uso temprano de drogas, etc.

Si bien cada droga produce diferentes efectos físicos, todas las sustancias de abuso comparten una cosa en común: el uso repetido puede altera la forma en que funciona el cerebro.

Tomar una droga causa una oleada de la hormona dopamina en el cerebro, lo que provoca sentimientos de placer, y nuestro cerebro, que tanto nos puede ayudar a currar como a enfermar, recuerda estos sentimientos y quiere que se repitan.

Cuando una persona es convierte en adicto, la sustancia adquiere el mismo significado que otros comportamientos de supervivencia, como comer y beber.

Los cambios en el cerebro interfieren en la capacidad para pensar con claridad, ejercer un buen juicio de valor sobre las cosas o personas o controlar cualquier comportamiento.

La necesidad de consumir se convierte tan fuerte que la mente encuentra muchas formas de negar o racionalizar la adicción.

A medida que el uso de las drogas se cronifica, pueden comenzar conflictos en la vida diaria, tales como faltar al trabajo o al instituto o, empeorar progresivamente y descuidar las responsabilidades sociales o familiares. Aquí claramente la capacidad para dejar de consumir finalmente se ve comprometida… lo que comenzó como una elección voluntaria se ha convertido en una necesidad física y psicológica.

Ahora bien, se debe saber que con el tratamiento y la asistencia psicológica adecuada, la persona puede mitigar los efectos perjudiciales por su consumo de drogas y recuperar el control de su vida.

El primer obstáculo es reconocer y admitir que tiene un problema, o escuchar a los seres queridos que a menudo son más capaces de ver los efectos negativos que el consumo de drogas tiene en la vida de su familiar.

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