Efectos secundarios

En alguno de mis post hablé sobre la epidemia de abuso sexual infantil, abusos que ocurren en todo el mundo bajo las narices de una sociedad que no quiere hablar ni reconocerlo. Lamentablemente, el precio de esa ignorancia es pagado por las víctimas del propio abuso.
Nuestra ceguera en reconocer que una de cada cuatro niñas y, uno de cada seis varones son agredidos sexualmente, se traduce en un fracaso a la hora de proporcionar la ayuda profesional que necesitan las víctimas, 
porque sin la ayuda debida los efectos posteriores pueden durar toda una vida. Estos efectos secundarios incluyen tanto la enfermedad mental como la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT). 

Lo que se produce cuando los niños son abusados sexualmente, es que su cuerpo entre en un modo instintivo “Luchar, Evadirse o Ausentarse”. Su cuerpo libera sustancias químicas, como la adrenalina, que lo preparan para huir o luchar; mientras que la respuesta corporal es un gran instinto de auto-preservación.

En dosis pequeñas e infrecuentes los productos químicos son útiles, pero en dosis grandes y frecuentes son tóxico para el cuerpo de un niño. Cuando su cuerpo produce esas sustancias químicas una y otra vez, su cerebro se deja funcionar correctamente durante largos períodos de tiempo, causando un daño significativo y duradero. Las destrezas de razonamiento cognitivo se deterioran, se interrumpe el almacenamiento de la memoria, el funcionamiento ejecutivo se daña y, el procesamiento de las emociones se hace primario, más que el procesamiento de la lógica y el razonamiento.

Estas son algunas de las razones por la que vemos tantos adultos que fueron abusados siendo niños se convierten en estadísticas aterradoras:

  • el 90% tienen una adicción a drogas o alcohol

  • el 80% son encarcelados por diversos delitos

  • el 61% son mujeres padecen trastornos alimentarios

  • el 9% son mujeres sin hogar

  • el 37% de las mujeres sufren depresión

  • y el 41% terminan hospitalizados en un hospital psiquiátrico.

Otro efecto secundario de los abusos ​​sexuales es que los niños sufren es una alta tasa de re-victimización. Las mujeres que siendo niñas sufrieron abusos sexuales cuando tienen hijos tienen un 80% más de probabilidades de ser abusadoras, debido a que su trauma no tratado las dejó con límites deteriorados, poca o ninguna autoestima y la creencia fuero culpables de alguna manera.

Tenemos que dejar de lado nuestra incomodidad con el tema del abuso sexual infantil. Está bien sentir ira e impotencia al leer las historias y ver las horribles estadísticas, pero no podemos permitir que esos sentimientos nos impidan reconocer la “epidemia” de abusos que existe en nuestra sociedad. Los niños y niñas, a menudo son incapaces de protegerse y merecen de nuestra protección, si esa protección falla y son víctimas, merecen de una ayuda apropiada.

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