El poder del inconsciente

¿Alguna vez se has sentido amenazado por una situación que en realidad no era amenazante en absoluto, como si estuviera reaccionando a un lugar y una hora diferentes? ¿O alguna vez te has sorprendió reaccionando absurdamente a un momento presente porque de alguna manera le recordó una experiencia pasada? ¿O te sentiste furioso con alguien sin ninguna razón, probablemente porque esos sentimientos eran realmente acerca de alguien más?

Si los ha experimentado, entonces entiendes el poder del inconsciente. Esas fuerzas internas fuera de nuestra consciencia consciente que de muchas maneras controlan y dictan nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

Hay una parte de nuestro inconsciente que nos puede servir bien. Podemos referirnos a ella como nuestra sabiduría; todo ese conocimiento que poseemos y que puede ser una herramienta maravillosa para navegar la vida.

Sin embargo, es la programación negativa de nuestro inconsciente, a lo que necesitamos tener cuidado; esos patrones destructivos albergados en nuestra mente que nos hacen más daño que bien. Ese es el inconsciente al que me estoy refiriendo.

Personalmente, me gusta llamarlos “fantasmas”, porque son invisibles, pero peligrosos. Están siempre con nosotros, dondequiera que vayamos. Así que, si no somos conscientes de ellos, pueden perseguirnos sin ni siquiera saberlo.

– ¿Qué es el inconsciente? 

El gran descubrimiento de Sigmund Freud; Un reservorio de sentimientos, pensamientos, impulsos y recuerdos fuera de nuestra conciencia que subyace en nuestro comportamiento. Al igual que el agua debajo de un iceberg (la punta del iceberg es la única parte que estamos realmente seguros que existe).

– ¿De dónde viene? 

Nuestro pasado tiene sus raíces en las primeras experiencias de la vida; como percibido e interpretado por nosotros. Así que nuestro inconsciente no es necesariamente una verdad objetiva, pero es el mundo tal como lo vimos una vez y, por lo tanto, como lo vemos ahora. Como nuestra percepción es realidad, crecemos creyendo que es la verdad y nada más que la verdad… así que actuamos en consecuencia.

– ¿Dónde se encuentra? 

El inconsciente se esconde en las profundidades de nuestra mente. Un lugar lo suficientemente profundo que es casi imposible de encontrar. Pero tan poderoso que riega toda nuestra mente, como las raíces venenosas que alimentan un árbol sano, contaminando nuestra visión del mundo que nos rodea.

– ¿Podemos exterminarlo? 

Lamentablemente no. Tomar el desafío de destruir a nuestro “fantasma” es como declararle la guerra a uno mismo. Porque el inconsciente, quiera o no, es parte de nuestra historia y, por lo tanto, parte de lo que somos.

– ¿Podemos enterrarla viva? 

No podemos hacer eso tampoco, lo que hemos vivido, sale antes o después a la luz, como abrir una caja de Pandora. Todo lo que reprimimos está contenido solo por un tiempo, pero finalmente, todo sale y, cuando lo hace, explota como una bomba impetuosa, creando un daño extenso.

– ¿Cómo sacamos el poder de nuestro inconsciente?  

  1. ReconóceloEl primer paso es hacer consciente al inconsciente y darnos cuenta de que está ahí. 

Cuando sientas que estás reaccionando irracionalmente, pero con mucha fuerza, es probablemente tu inconsciente este entrando en juego. Lo sabrás porque tu reacción será fuerte, impulsiva e irrazonable.

Cuando sientas que la fuerza se apodera de ti, cógela. Preferiblemente antes de que ella te apodere, pero si no, al menos después. Reconoce su existencia y el poderoso efecto que tiene sobre ti.

  1. Llévalo a la superficieTu no puedes manejar tu inconsciente hasta que entiendas como aparece y desaparece de ti.

Reflexiona sobre esos impulsos inconscientes una vez que te des cuenta de ellos. Trata de entender de dónde vienen. Cava profundamente para encontrar sus orígenes. Descubre tantas capas de tu psique como sea necesario para llegar al fondo de ellas.

Necesitas conocer tu oscuridad lo suficientemente bien como para poder encontrar la manera de salir de ella.

  1. AcéptaloSólo podemos cambiar en la medida en que nos aceptamos a nosotros mismos. Nuestro yo completo.

Así que acepta tu inconsciente como parte de lo que eres, de dónde vienes, lo que has pasado… Acéptalo como parte de tu historia y tus heridas.

No le declaras la guerra, pero tampoco le des tregua, sólo acéptalo como es.

  1. Trabajar con élUna vez que aceptes tu inconsciente, puedes aprender a trabajar con él, no en contra. 

Comenzarás a darte cuenta de que siempre estará ahí como una pequeña voz en el fondo de tu mente. Pero no te importará, sólo aprenderás a ignorarlo y, al ignorarlo, empezarás a quitarle el poder.

Cuanto más lo desprecies, más fácil te será tomar decisiones que estén alineadas con tu realidad actúa, tomando esas decisiones que son opciones conscientes de quien quieres ser.

  1. Se siempre conscienteTan pronto como pueda comenzar a sentir con su inconsciente, nunca lo subestimes. Tu inconsciente siempre será tu talón de Aquiles. Su debilidad mortal a pesar de su fuerza total. Nunca bajes la guardia. Recuerda que, donde quiera que vayas, ella irá contigo. Así que siempre debes estar en el puesto de observación.

Como Carl Jung dijo una vez: “Hasta que hagas consciente el inconsciente, este dirigirá tu vida y lo llamarás destino… No dejes que te engañe.

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