En tu piel

“Siempre creí que la gente se transformaba en otra persona cuando se enfrentaba a un acontecimiento que alteraba su vida”

Los grandes cambios que se producen en la vida pueden ser terribles, desafiar toda nuestra existencia y despertar nuestra conciencia de maneras no sutiles. Cada una de estas experiencias nos transforma inevitablemente. Tanto las cosas maravillosas como puede ser el alumbramiento de un niño, así como las terribles como la pérdida de un ser querido, todas tienen un impacto sobre quiénes somos y cómo vemos la vida… Sin embargo, nuestra esencia nunca cambia.

A pesar incluso de los acontecimientos externos, nuestro espíritu siempre sigue siendo el mismo. Podemos evolucionar a medida que pasamos por los diferentes episodios de este viaje; aprender de ellos y adaptarnos a ellos a medida que avanzamos lentamente. Pero nuestra esencia permanece intacta por siempre.

¿Cómo podemos cambiar sin perdernos a lo largo del camino? ¿Cómo podemos evolucionar hacia una versión más nueva, mejor y más sabia de nosotros mismos y sin embargo permanecer fieles a quiénes somos?…

  1. Desecha la piel vieja

Dejar ir las piezas que no encajan en nuestro puzzle no es fácil, pero es la única manera de volver a hacer el rompecabezas con las partes de nuestra vida que ahora son historia. Cuanto antes nos demos cuenta de que nuestra vieja piel no nos sirve, más rápido estaremos en nuestro camino a la evolución. El cambio no es tan aterrador cuando te das cuenta de que a pesar de todo, siempre te tendrás. De principio a fin, diferentes versiones de ti, pero siempre tú.

  1. Inhala lo nuevo (bueno y malo)

Resistir al cambio no nos protege de él, sino que todavía nos arrastrará a través del barro sólo para seguir sintiéndonos amargados, derrotados e impotentes. El cambio (voluntariamente perseguido o indeseado) es una parte natural de la vida. Ganamos nuestro poder cuando saltamos a bordo con él. Si sacamos el máximo provecho de todas las cosas buenas que el cambio trae consigo y aceptamos los aspectos negativos que son sólo parte del paquete, la vida se convertirá en un viaje lleno de colores cambiantes. Difícil a veces, sí, pero colorido.

“Como dicen, cuando una puerta se cierra, otra se abre.”

  1. Haz espacio para ti

Cualquiera que sea el cambio que hayas pasado, no olvides de consultar con tu Coach Personal. Para bien o para mal, todavía estás allí, debajo de las capas de todo lo que es diferente. Sólo tienes que mirar dentro y encontrarte de nuevo. Cultivamos nuestra esencia, cuando nos dedicamos a cosas que no tienen absolutamente nada que ver con nadie ni nada excepto nosotros, cosas que inexplicablemente alimentan nuestra alma, nos damos cuenta de que hemos estado allí todo el tiempo. Escondidos bajo las profundidades de todo tal vez, pero siempre allí. Permanentes e inalterables.
Ahí es cuando sucede la transformación real, cuando nos reinventamos a nosotros mismos, cuando somos tocados por cada bendición y con cada lucha que nos depara la vida, pero nunca perdemos de vista a la persona que viaja el viaje…

 

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