Limonada

Estoy seguro de que has oído antes la frase “Cuando la vida te de limones, haz limonada”; Para ser honestos, personalmente prefiero “Cuando la vida te da limones, ¡tómalos con tequila”!

De cualquier manera, la pregunta es: ¿Cómo podemos convertir una crisis en una oportunidad?, ¿Qué es lo que hace que algunas personas prosperen y crezcan como resultado de un fracaso, mientras que otras sufren disminuciones significativas en su salud y bienestar?

Existen tres factores clave que ayudan a convertir las dificultades en oportunidades de crecimiento: Compromiso, Control y Desafío.

Las personas que poseen tales actitudes y habilidades tienen la capacidad de convertir la dificultad en ventaja y, no sólo porque desarrollan la elasticidad para sobrevivir a esas situaciones difíciles, sino porque aprenden a prosperar como resultado de ello.

Compromiso. Las personas que se comprometen plenamente para superar los “socavones” que le depare su vida, independientemente de las circunstancias que estén experimentando, son fieles a la convicción de que involucrarse en actividades significativas y, conectarse con otras personas, es la manera de dar valor a sus vidas. Su mundo puede estar del revés, pero eso no les impide verlo como algo interesante y que vale la pena; en lugar de retroceder, siguen avanzando.

Control. En lugar de hundirse en la pasividad y la impotencia, las personas con mucha resistencia toman las cosas con sus propias manos y se esfuerzan por influir en los acontecimientos que tienen lugar a su alrededor. Luchan para conseguir a través de sus propios esfuerzos, en lugar de sentirse indefensos y dejarlo al azar; creen que depende de ellos ejercer control sobre sus vidas y el resultado de las situaciones que enfrentan. Jamás se sientan y ven pasar la tormenta, sino que se ponen de pie y aprenden a caminar bajo la lluvia.

Desafío. Las personas que prosperan como resultado de las dificultades saben que la vida siempre está cambiando y que el cambio es, por tanto, la única constante. Creen que las nuevas experiencias, buenas o malas, siempre son oportunidades de aprendizaje, porque saben que el crecimiento no proviene de las cosas que están a salvo y cómodamente a su alcance. Creen firmemente que es a través del cambio y la dificultad cuando uno puede crecer y desarrollarse.

Por mucho que sea una aventura maravillosa, la vida es también una lucha que a veces nos obliga a saltar desde un acantilado… Podemos dejar que estas experiencias difíciles nos derroten o podemos verlas como oportunidades para crecer y desarrollarse. Es aceptar la vida como es y darse cuenta de que todo lo que nos sucede, bueno o malo, sirve a un propósito”

Es posible que no podamos controlar completamente las situaciones que encontramos, pero siempre podemos controlar cómo reaccionamos ante ellas. Depende de cada uno de nosotros hacer frente a nuestros temores y encontrar el coraje para superar los desafíos que la vida nos plantee.

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