Lo siento

El otro día caminaba desde la sala de espera junto a un paciente mientras sostenía una botella de agua; al llegar a la puerta del despacho y cederle e paso tropecé y derramé un poco de agua sobre mí y sobre el suelo. El cliente no tuvo nada que ver con eso pero comenzó a disculparse como si fuera su culpa.

Cada vez más a menudo, noto cómo la gente se disculpa por casi todo, incluso cuando algo no requiere una disculpa. Es importante dar un paso atrás y considerar por qué nos estamos disculpando en exceso y cuándo nos sería más útil no hacerlo.

La gente a menudo se disculpa para evitar lidiar con sentirse vulnerable o los sentimientos negativos de los demás. Se convierte en una acción de autoprotección que puede ayudarnos a manejar la ansiedad que surge de las relaciones. Nadie realmente quiere decepcionar a otra persona, así que nos disculpamos. No queremos lidiar con la ira de alguien porque podemos sentirnos inseguros frente a ella, así que nos disculpamos y punto… Disculparse se convierte en una forma de controlar nuestra ansiedad y depresión , incluso cuando no se usa para expresar remordimiento.

Pero cuidado, porque cuando pecamos de una excesiva disculpa, tendemos a sentirnos “menos que” creando un círculo vicioso de retroalimentación: nos disculpamos por hacer que la situación sea “mejor” y terminamos sintiéndonos peor con nosotros mismos, lo que provoca ansiedad o depresión.

Es importante disculparse cuando esté justificado, evidentemente… Si te hice algo que fue hiriente y siento remordimiento, quiero enmendar y trabajar para arreglar lo que está roto. Sin embargo, también es una buena idea pensar qué podrías hacer si ese no es el caso.

En lugar de decir que lo sientes por algo que no requiere una disculpa, prueba esto:

  • Todos tenemos limitaciones que debemos gestionar y, no por ello tenemos que dar excusas. Si no podemos hacer algo que alguien nos pide, está bien decir que no sin disculparse por ello. En lugar de pedir perdón, serviría validar cómo nuestras acciones pueden afectar a los demás mientras mantenemos nuestra posición.

  • Acepta los errores ya que todos los cometemos… A veces la aceptación es suficiente y, no es necesario decir que lo sentimos Si tus acciones requieren una disculpa de todos modos, dala, pero ten en cuenta tus comportamientos y trabajalos para evitar hacer lo mismo en el futuro. 

  • A menudo, nos disculpamos cuando tenemos que dar las gracias. Gracias por entender que llegué tarde, que necesito apoyo, que soy quien soy. Cuando nos disculpamos por simplemente serlo, entregamos nuestro poder a otros, creando sentimientos de inutilidad y tristeza. Por el contrario, cuando agradecemos a los demás por ser parte de nuestras vidas y por comprendernos, es positivo y fortalecedor, lo que puede aumentar la autoestima.

    Mientras más podamos enseñar a nuestros hijos a hacer esto, más fuertes serán”

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