Miradas en silencio (2)

A medida que envejecemos, experimentamos un número cada vez mayor de cambios importantes en nuestra vida, incluida la pérdida de amigos, familia y mascotas.

La muerte de una mascota puede afectar a las personas mayores incluso más que a los adultos o a los más jóvenes, quienes pueden aprovechar la comodidad de unas relaciones sociales más activas y cercanas.

Si eres una persona mayor que vive solo o sola, probablemente tu mascota sea tu única compañía y, cuidar del animal te proporcione un sentido de propósito y autoestima.

Las mascotas, especialmente los perros, pueden ayudar a las personas mayores a conocer nuevas personas o conectarse regularmente con amigos y vecinos mientras salen a pasear a sus mascotas. 

Cuando pierden a su mascota, es importante que no pasen el día solos; el contacto regular cara a cara puede ayudarles a evitar la depresión y mantener una visión positiva.

Normalmente las mascotas ayudan a muchas personas a mantenerse activas, lo que estimula su sistema inmunológico y aumenta su energía. Es importante mantener esos niveles de actividad después de la pérdida de su mascota e intentar encontrar un nuevo sentido y alegría en la vida… quizás retomando un pasatiempo descuidado durante mucho tiempo, o incluso consiguiendo otra mascota cuando el momento sea oportuno.

Pero igual que para las personas mayores la pérdida de una mascota es impactante, para los niños, perder a su primera mascota puede ser la primera experiencia de la muerte y, con ello, nuestra primera oportunidad como padres de enseñarles a sobrellevar la pena y el dolor que inevitablemente acompañan a la alegría de amar a otra criatura viva.

Perder a una mascota puede ser una experiencia traumática para cualquier niño, ya que ellos aman a sus mascotas profundamente y es posible que algunos ni siquiera recuerden un momento de su vida cuando la mascota no estaba cerca.

Cuando esto sucede es posible que se sientan enojados, e incluso que se culpen a ellos mismos por no haber dedicado más tiempo a su pequeña mascota.

La forma en que se maneja el proceso de duelo puede determinar si la experiencia tiene un efecto positivo o negativo en el desarrollo personal de su hijo.

Algunos padres sienten que deben tratar de proteger a sus hijos de la tristeza de perder una mascota, ya sea no hablando de su muerte, o no siendo sinceros sobre lo que sucedió (pretender que el animal se escapó, o “se fue a dormir”, por ejemplo, puede dejar a un niño sintiéndose aún más confundido, asustado y traicionado cuando finalmente descubren la verdad). Es mucho mejor ser hablar con los niños y darles la oportunidad de sufrir a su manera. Pero sobre todo deje que su hijo o hija exprese su propia pena por la pérdida de la mascota.

Debemos tener en cuenta también, que si no experimentamos la misma sensación de pérdida que nuestro hijo, si es importante respetar su dolor permitiéndoles expresar sus sentimientos abiertamente, sin que se sientan avergonzados o culpables. Los niños deben sentirse orgullosos de tener tanta compasión y preocuparse profundamente por sus compañeros animales.

Otra cuestión importantes es no apresurarse a conseguirle al niño una nueva “mascota de reemplazoantes de que hayan tenido la oportunidad de lamentar la pérdida que sienten, ya que eso le puede hacer sentirse desleales, o puede enviar el mensaje de que el dolor y la tristeza que se siente cuando algo muere se puede superar simplemente comprando un reemplazo…

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