Pareja (NO=) Felicidad

Siempre nos viene a la cabeza la premisa cultural de “pareja = felicidad”, por tanto todo debería justificarse con el fin de tener o conservar a la pareja, ¿no?.

 

¿¿Pero eso es realmente cierto?? ¿¿Quien tiene pareja, tiene asegurada la felicidad??

Pues este es un gran error cultural que confunde a las personas en su búsqueda de los objetivos vitales, haciéndoles perder el norte e incluso en ocasiones el sur.

Cada día entra en mi consulta una pareja nueva con una situación de crisis y, aunque según las estadísticas siempre a existido el mismo porcentaje de parejas con problemas de relación, quizás en la actualidad sea que la gente ya no sufre tanto en silencio como se hacia antes, instaurados en un matrimonio de sufrimiento.

Las parejas en la actualidad tienen un abanico más amplio de opciones a la hora de establecer sus propios límites, hablar del tema con amigos o allegados, e incluso hacer una terapia y, si no funciona separarse.

Partiendo de la premisa de que las relaciones humanas son complejas y más aún las relaciones íntimas donde hay depositadas muchas expectativas, convivir en pareja se convierte en una carrera de obstáculos o mejor dicho, de fondo, en donde es imposible evitar situaciones difíciles a las que nos debemos enfrentar en nuestra relación.

Para que una convivencia sea plácida y agradable se deben dar muchos elementos esenciales para evitar caer en una relación llena de malestar y dolores de cabeza.

Pero antes y siempre, tenemos que tener bien definidas qué características deseamos encontrar en el otro u otra, además de qué tipo de relación queremos establecer, ya que muchas parejas no son conscientes de la importancia de tener pensado qué concepto de relación quiere; si bien una relación clásica, abierta, poliamor o monogámica, etc.

Desgraciadamente, muchas de ellas son utópicas y este es uno de los aspectos que explica que haya tantas parejas con conflictos internos y por tanto, con un cierto grado de discrepancias.

Tengo muchos casos donde los pacientes han renunciado a todo por su pareja (una gran temeridad), ya que nada justifica perder todo o perdernos a nosotros mismos por unas tradiciones impuestas, sumadas al deseo innato del vínculo afectivo.

La formula encaminada hacia esa gran presión que en teoría debe soportar cualquier relación, generalmente termina en una situación insostenible.

Nunca debemos olvidar que somos seres únicos y por tanto, nadie debe ser dependiente de nadie y, si alguien así lo es y no puede más, deberá reorientar su vida para abordar como volver a ser feliz a pesar de no tener una pareja.

Este es un punto crucial que trabajamos los sexólogos con las personas que acuden a nosotros con problemas de relación y siempre les hago la misma pregunta “¿Qué es para ti la vida?”, a partir de aquí todo se puede entender mejor y clarificar el proceso.

A la hora de dotar de armonía y felicidad a una pareja, cabe establecer ciertos puntos de trabajo como son: la comunicación, el apoyo, la empatía, los valores compartidos, la filosofía de vida y la dinámica de las discusiones entre otros.

Las relaciones de pareja deben estar basadas en el respeto y en la compenetración, la flexibilidad y la tolerancia; aceptando que no siempre será todo felicidad, pero en eso se basa la construcción sólida de una pareja.

Si tiene en cuenta lo que he mencionado, será muy probable que sean felices en su relación y que no esté como mucha gente, viviendo una “cadena perpetua revisable”.

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