Paternidad pacífica

El divorcio agrega desafíos adicionales al ya difícil trabajo de ser padres. Cuando una pareja se une en el amor y, aunque no siempre es fácil, puede resolver sus diferencias debido a los intereses mutuos, el respeto y el vínculo especial que se tienen. Sin embargo, cuando una pareja se divorcia, todo cambia. La clave para los padres divorciados es mantenerse enfocados en áreas de terreno común. Cada uno ama, se preocupa y está sumamente interesado en el bienestar de sus hijos.

Desarrollar una “pacto” de crianza después de que una pareja se haya divorciado, puede ayudar a los hijos a mantener una relación amorosa de por vida con ambos padres. Cuando las parejas con hijos se divorcian no importa cuáles sean las circunstancias de la separación, hay un hecho que no cambia y, es que todavía seguirán criando juntos a sus hijos… Aprender cuanto antes cómo trabajar efectivamente entre ellos en sus roles de crianza les beneficiará notablemente y más importante aún, a sus hijos.

Aunque a veces pueda sentir o creer que su ex pareja no está centrada en el bienestar de sus hijos, dele el beneficio de la duda. Como nunca sabrá la verdad real, si elige creer lo mejor sobre el otro, esto le hará sentir una mayor calma y paz. Hacer esto no solo mejora su propio bienestar, sino que también ayuda a sus hijos.

  • Evite evaluar o quejarse abiertamente acerca de cómo la otra parte educa a sus hijos. Si es necesario, elija un amigo cercano y de confianza que esté dispuesto a escuchar todas sus quejas y denuncias, pero nunca comparta este tipo de sentimientos con sus hijos.

  • No intentes controlar cómo la otra parte educa, cada uno tiene que criar como sabe, puede o quiere. Deje que el otro progenitor haga lo mismo. 

  • Mantener las tradiciones familiares y las celebraciones navideñas está bien, pero además es razonable introducir algunos cambios y nuevas ideas. Asegúrese de continuar con otras tradiciones incluso cuando la dinámica familiar cambie. Esto ayudará a que sus hijos se sientan estables, seguros y protegidos, especialmente en tiempos de transición.

  • Cuando hable sobre el otro progenitor, felicite, elogie y enfatice sus fortalezas, dones y cualidades especiales. Recuerde que la otra parte representa la mitad de lo que su hijo es ahora y en lo que se está convirtiendo. Cuando critica, menosprecia o degrada al otro, sus hijos siente que usted le está haciendo lo mismo y le dice en quién se puede convertir en un futuro. En lo que respecta a hablar sobre su ex pareja, es más importante que nunca seguir el axioma: Si no tiene nada bueno que decir, no diga nada.

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