Soy Ninfómana

¿Qué hombre no ha tenido en alguna ocasión, a lo largo de su vida, la fantasía de estar con una mujer ninfómana?…

El termino ninfomanía, se asocia a un deseo continuo de mantener relaciones sexuales; sin embargo, este término, asociado generalmente a la mujer, no es del todo fidedigno, ya que algunas mujeres que podrían ser señaladas con ese término, no responden tanto a las propias fantasías sexuales, sino más bien a satisfacer la carencia emocional que pueden presentar en un momento dado de su vida. Algunas mujeres inconscientemente, buscan ser amadas a través del sexo, creándose una falsa creencia de que a con ello, van a e llenar su vacío emocional y, sin embargo, el resultado es que estas mujeres encuentran puntualmente esa felicidad, pero sólo de una manera efímera, para de nuevo volver a sentirse vacías cuando dicha relación termina, lo que se convierte en un callejón sin salida.

En gran medida, la visión retrograda por parte de algunas personas sobre las mujeres que tienen una capacidad multiorgásmica, influye negativamente tachando a estas de tener un deseo sexual exagerado, sin entrar en posibles valoraciones, de las necesidades de masturbación que puedan tener, que nada tiene que ver, con ser o no un ninfómana, sino como medio para disfrutar de su anatomía y proporcionarse placer por medio de la estimulación genital.

Pues no y un rotundo no… la ninfomanía, es una forma de adicción sexual y existe tanto en hombres como en mujeres. Para el caso de las mujeres se les llama ninfómanas y para el de los hombres se habla de satiriasis o donjuanismo.

Centrándonos un poco más en lo que sí haría justicia al término de “Ninfomanía”, este sería el deseo compulsivo por el coito, con un deseo dominante del pensamiento consciente, que se convierte en una causa patológica incapacitante para el buen desarrollo de otras áreas de la vida.

La adición sexual incapacitante de la que hacemos mención, puede deberse a lesiones en la zona líbica del encéfalo, producidas tanto por algún tumor, como por accidentes angioencéfalicos. Asimismo, algunos cambios hormonales,  tales como la menstruación e incluso la menopausia pueden ser causa de estos comportamientos anómalos. Ciertas enfermedades como la esquizofrenia, la psicosis e incluso una depresión, también pueden desencadenar estados de ninfomanía. Las personas que la padecen, son conscientes de lo que están realizando, pero no son dueñas de sus actos, llegando incluso  a mantener relaciones sexuales con desconocidos o un uso compulsivo de pornografía.

Lo sentimientos que producen en la persona aquejada, son sentimientos de tristeza y de culpa, por lo que es frecuente que estas personas recurran a ansiolíticos o a tomar grandes dosis de alcohol, lo que aqueja su patología notablemente.

Pero la ninfomanía no solo es causa de desórdenes psicológicos, sino que a pesar de no haberse descubierto en la actualidad factores biológicos en su origen, pueden influir otros factores tales como la impulsividad, el estado de ánimo e incluso la obesidad.

Algunas de las causas neurológicas que pueden producir adicción sexual, son las perturbaciones del ritmo cerebral, así como trastornos psiquiátricos tales como los bipolares, los trastornos maníacos, los obsesivos compulsivos y los psicóticos entre otros y, como mencionábamos anteriormente, situaciones de mucho estrés, trastornos hormonales o tumores cerebrales.

Esta alteración del comportamiento humano, en gran medida también se debe al nivel psicológico al que la persona se ha visto expuesta; la forma como haya sido tratada por sus progenitores, posibles carencias afectivas durante la infancia, abusos sexuales de menor o incluso ser víctima de violencia sexual, puede desencadenar esta patología.

A la hora de tratar este trastorno, los sexólogos debemos valorar atentamente, si esta patología es producto de una causa puntual como un alto nivel de estrés y,  de ser así,  la persona puede volver a la normalidad sexual mediante la puesta en práctica de unas  técnicas de relajación. Ahora bien, cuando este desorden sexual se debe a una adicción, debe ser tratado como como cualquier otra, alcoholismo, ludopatía, etc., y si bien esta no tiene cura, si se puede en gran medida, controlarse ante los impulsos que le incitan a llevar dicha actividad. La paciente en este caso, deberá ser sometida a evaluaciones médicas para valorar una posible causa de tipo cerebral, hormonal o neurológica y, encauzar su tratamiento mediante la medicación correspondiente a la vez que se le realizan las evaluaciones psiquiátricas y psicológicas pertinentes, con el fin de conseguir una mayor capacidad en el control de sus impulsos sexuales.

En este caso un trabajo multidisciplinar formado por médicos, psicólogos, sexólogos y psiquiatras, resultaría ideal para trabajar tanto la adicción como las posibles conductas compulsivas en pro de otras conductas proactivas como puede ser el deporte, la escritura, e incluso un disfrute normalizado de la sexualidad.

Por todo ello, cuando en alguna ocasión se nos ocurra hacer un mal chiste con poner una ninfómana en nuestras vidas, mejor sepamos el vía crucis que hay detrás de esta adición…

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment

Estemos en contacto...

Estemos en contacto...

Déjame enviarte directamente a tu correo todas las novedades del sitio.
Me encantará estar en contacto contigo y escuchar tu opinión acerca de
los artículos que voy publicando.