Sueños de un gordo

Antes de los 10 años, B. era una niña normal y feliz; le encantaba bailar y nadar, le iba bien en la escuela y se reía con sus amigos. Cuando B. cumplió los 12 años cambio. Ahora ya solo bailaba y nadaba para quemar calorías, además tuvo problemas para concentrarse en la escuela y se alejo de sus amigos en temas de cumpleaños donde hubiese comida de por medio…, pero el punto de inflexión, fue cuando su médico le dijo que necesitaba perder peso, ya que excedía lo que se consideraba un “rango saludable para su grupo de edad”. 

“Me inculcaron que algo en mi andaba mal, así que traté de cambiar la forma en que me veía”, dice B una chica de 26 años. B a la edad más o menos de 12 años empezó una “dieta interna “ de yo-yo: aislamiento social y preocupación total con la comida y el peso. Perdió energía, su cabello, adelgazó, tubo trastornos de menstruación y, finalmente, se enteró de que tenía un trastorno alimentario. “Me tomó muchos años de terapia no ver comida como calorias y verla como comida”, dice B.

B. es una de las voces indignadas que llevan a las redes sociales en respuesta a anuncios de “curvas perfectas” dirigidos a los adolescentes de forma gratuita. La iniciativa de muchos de estos anuncios es una nueva visión de las compañías de “inspirar hábitos saludables de por vida” haciendo que sus programas sean más accesibles para personas de distintas edades, géneros, ubicaciones geográficas e ingresos. Los psicólogos repetimos una y otra vez que poner a los niños y a los adolescentes a dieta les da un mensaje “tu valor está basado en el peso”, y no solo los prepara para una relación insalubre con los alimentos, si no que también prepara el escenario para una dieta incompleta, lo que en ocasiones puede convertirse en un trastorno de la alimentación.

Los niños cuyas familias comen juntos regularmente también tienden a comer más frutas y verduras, pero no son necesariamente más delgados. “Algunos niños nacen gordos y van a permanecer gordos y se llama genética”. Lo importante, es inculcar a los niños un tipo de autoestima que inspira el autocuidado, y que esto no dependa de su peso.

“Como profesional de la salud, realmente creo que los estudios demuestran que el sobrepeso y la obesidad no son saludables y pueden provocar problemas de salud a largo plazo, y creo que es bueno para las personas, incluso para los adolescentes, intentar perder peso si pueden, pero tal vez lo que necesitan es un enfoque de pérdida de peso muy sensible”.

La mayoría de los expertos estamos de acuerdo en que para hacer más bien que dañar, los programas de perdida de peso debería detectar los trastornos de la alimentación y ser supervisados siempre por profesionales de la salud mental altamente capacitados. Los adolescentes necesitarían motivarse por sí mismos para participar en estos programa, y ​​sus médicos y familias necesitarían apoyar su participación… la idea debería ser “deber ganar salud”, y no “deber perder peso”.

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