Ya sabes que

La realidad es que la educación sexual sigue siendo poco fiable, carente e incluso nula en el desarrollo de muchas personas. La educación sexual debe comenzar con los fundamentos de la anatomía y función, no sólo para fines de comprensión de la reproducción, sino también con el propósito de comprender el placer y cómo se relaciona con su anatomía. Y las razones para ello son mucho más básicas de lo que parece…

“Quiero que toques a mí ya sabes qué”.

Sin los nombres correctos de todas y cada parte del cuerpo, una persona se queda sin la posibilidad de comunicarse directamente acerca de sus deseos y necesidades. Digamos que una mujer no tiene conocimiento de la palabra de la vulva, así que cada vez que ella quiere dirigirse a esa parte de su cuerpo utiliza términos vagos e infantiles. Esta comunicación vaga conduce a resultados imprecisos, tanto en el sexo como en cualquier otra área de la vida. Tu pareja no puede saber lo que tú le estás pidiendo si tu no puedes comunicarle específicamente sobre ello, dejando a la suerte sí, si o no, van a averiguar exactamente lo que estás pensando. ¿Quién quiere perder tiempo y energía y, tomar la atención lejos de la excitación por tener que corregir a alguien y explorar por qué salió mal? Conocer tu anatomía es la base para una buena comunicación en el sexo.

“No tengo ni idea de lo que quiero”.

Más grave, sin embargo, es el hecho de que tu cerebro realmente necesita saber lo que es algo para trabajar con ello. Sin tener un nombre para algo (o incluso sabiendo que existe), es difícil para el cerebro conceptualizar.
Tomemos el clítoris, por ejemplo; si una mujer no tiene conocimiento de la existencia de su clítoris, esta será incapaz de pensar en que formas le gustaría obtener placer de él. En cambio, ella puede o no, ser consciente de que hay un lugar en su vulva que le hace sentirse bien con algunas formas de contacto, pero luego con los demás puede convertirse rápidamente en una fuente de dolor incómodo o intensidad.
Sin el entendimiento de que el clítoris es, en cierto modo independiente de las otras cosas alrededor de él, ella tendrá dificultades para tener ideas acerca de cómo obtener placer de él, lo que reduce sus posibilidades de sensaciones deseables para acertar o fallar justo.

Este problema se da en muchas mujeres que no entienden por qué no disfrutan del sexo oral, o tienen dificultades para “conseguir que funcione” con sus parejas.

Cuando se trata de la anatomía sexual, encuentro que muchas personas o bien no conocen los términos adecuados, o se les enseñó un término infantil en lugar del término real. Un ejemplo podría ser “el toto” para la vulva, o “el pajarito” para el pene. Una vez que un niño tiene la edad suficiente para escuchar y aprender los términos correctos, hay un elemento de vergüenza que se le introdujo en su argot, siendo el mensaje de que está mal o demasiado embarazoso para usar el término correcto.

Siempre animo a los padres a utilizar los términos correctos y enseñarles a usarlos también, no sólo para proporcionar un marco para la comprensión de sí mismos sino para comunicarse con los otros.

 

Como siempre, por favor comparte sus pensamientos y experiencias a continuación; con ello, estarás ayudando muy posiblemente a otras personas como tú y yo…

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