Conecta2

Día a día me topo con personas que erróneamente creen que conectar con otros, es un rasgo natural, cuando en realidad esta capacidad se encuentra supeditada al control personal de cada uno de nosotros, tan solo haciendo uso de la inteligencia emocional.

Las redes sociales a las que todos de una forma u otra debemos pertenecer son tan importantes y necesarias, como el alimento o un hogar donde vivir. La perdida de una relación social, se supedita de igual manera en la misma parte del cerebro donde sentimos el dolor físico.  Nuestro cerebro entre otras muchas funciones y especialmente en lo referente a esta área en concreto, conlleva que su función principal sea la de alertarnos cuando nuestra persona se ve expuesto a amenazas que puedan poner en peligro nuestra supervivencia

Diversos estudios realizados recientemente, muestran través de resonancias magnéticas, que en nuestro cerebro el pensamiento social y el pensamiento analítico implican totalmente diferentes redes neuronales. Cuando se pone en marcha la del pensamiento analítico, la parte social de su cerebro permanece latente, pero en cuanto termina, la red social nace a la vida de nuevo. Partiendo de la premisa que la conexión social está considerada como es una necesidad humana fundamental, podríamos llegar a la conclusión que resulta sencillo conectar con las personas que nos rodean, aunque en realidad no es así. Factores intrínsecos como la timidez, la autoconciencia, el orgullo, la competitividad, los celos y la arrogancia entre otros, nos impiden ese estar conectados.

Mi misión a través de este artículo no es otra que la de facilitar unas pautas que les ayudarán a conectar con las personas que están a su alrededor…

La mayoría de las personas creen que “la primera impresión es la que cuenta”… y si bien es cierto que una persona decide si eres de su agrado o no con tan solo siete segundos al cabo de conocerte, también es cierto que tras esta decisión se justificará con datos asimilados en su subconsciente, sin pararse a valorar que esta actitud les llevará a desconectar con muchas personas por una mala impresión inicial.

Las primeras impresiones suelen estar vinculadas íntimamente al lenguaje corporal positivo; tus gestos, expresiones y el tono de voz atraerán o crearán rechazo a las personas que tengas a tu alrededor. Algunas de las indicaciones para mantener un buen equilibrio en el contacto con los otros son: utilizar un tono entusiasta, no cruzar los brazos al mantener una conversación, mantener siempre un contacto visual con nuestro interlocutor, etc. Este lenguaje corporal positivo puede marcar las diferencias en una conversación, porque en muchas ocasiones, la forma en que dices algo puede ser más importante que lo que se dice.

Generalmente cuando iniciamos una primera conversación con alguien que no conocemos, solemos cuidar lo que describimos de nosotros mismos, y nos atenemos aquellos temas que nos resultan agradables y nos hacen sentir seguros hablando de ellos.  Pero si deseamos realmente conectar con alguien, tendremos que arriesgarnos a mostrar nuestro verdadero yo. No es necesario ser demasiado personal, pero si que la otra persona conozca nuestros gustos personales… solo mostrándonos hacia el otro tal y como somos, permitiremos que la otra persona se sienta cómoda y decida hacer lo mismo.

Estos mismos principios deberían utilizarse en otras áreas de nuestras vidas y estar dispuestos a aprender de los otros, con los que estamos tratando de conectar. Esta metodología no sólo hace eso que se sientan más unidos a nosotros, sino que nos hacen más humanos. También muestra que estamos dispuestos a ser vulnerables, sin ser demasiado orgullosos para admitir que tenemos mucho que aprender.

Cuando alguien ha confiado lo suficiente en nosotros como para abrirse, no debemos utilizar el sarcasmo, ni criticar a la ligera, las bromas podrían hacer que la otra persona se sienta juzgado por lo que han compartido y hacer que cambien drásticamente de actitud. En cambio, empatizar con su enfoque personal, incluso sin estar de acuerdo con ello puede revelar más sobre ti mismo y seguir dando puente a la conexión dos a dos.

La sonrisa es otro punto de nuestro lenguaje corporal que refleja inconscientemente que nuestra conversación está siendo fluida y al mismo tiempo hará que la otra persona se sienta bien con nosotros.

Asimismo, también debemos utilizar nuestro nombre, ya que esto es una parte esencial de nuestra identidad. Diversas investigaciones psicosociales muestran que las personas se sienten validados cuando la persona que está hablando, se refiere a ellos por su nombre durante una conversación. No debemos tener vergüenza en preguntar su nombre cuando no conocemos a alguien, ya que es una muestra de interés personal.

Una de las reglas más importantes en la comunicación es tratar a las personas como ellos esperan ser tratados, esto no sólo contribuirá a que se sientan cómodos, sino que además lo más probable es que también les ayude a abrirse con mayor facilidad.

Otra actitud que nos impide conectar con otras personas, es el no escuchar… Debemos ser capaces de escuchar y esperar nuestro turno para expresar sin guiones previos.  La buena noticia es que todos y todas estamos programados para conectarnos los unos con otros, siempre a nuestra manera, eso sí, pero si ponemos de nuestra parte, seguro que nuestra próxima conversación no es superficial, sino que conseguimos una conexión real.

 

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