Hasta que el juzgado nos separe

A lo largo de mi carrera profesional como Coach Sentimental, he podido observar como muchas de parejas viven en un en conflicto permanente, esperando a que un golpe de suerte, haga que sus vidas sean lo que siempre han soñado, intentando en su impasibilidad ante los hechos fehacientes, salvar el vínculo que les une… otras sin en cambio, ocultan su cobardía interponiendo escusas que ni ellos mismos creen; los hijos, las familia y el qué dirán, son algunas de ellas, sin saber en realidad, el daño les está causando personalmente tanto a ellos, como a sus propios hijos, victimas colaterales de estas batallas…

Cuando acuden a consulta estas parejas buscando soluciones, es primordial valorar todos los factores implícitos de su relación y sopesar cuál es su nivel de implicación y voluntad ante los cambios que se les avecinan… por otra parte, acuden parejas con la firme decisión de separarse, e independientemente de los motivos que manifiesten, desean formar un frente común ante esa situación, con el propósito de crearse el menos dolor posible, tanto a ellos como a las personas queridas de su alrededor. En este tipo de separaciones la capacidad de ofrecerles paz, es lo más sano que se puede realizar desde nuestra perspectiva profesional, ya que se generan multitud de sentimientos en conflicto constante. Asimismo, este tipo de separaciones como cualquier otra en la que no se toman las medidas psicológicas adecuadas, puede generar riesgos para la salud de los implicados, quienes generalmente manifiestan presentar en mayor o menor medida, niveles elevados de estrés físico y emocional, riesgos de enfermar, inhibición del sistema inmunológico e incluso riesgos de sufrir una depresión.

Para hacer frente a todas estas situaciones, los Sexólogos, trabajamos en pro de conducir a buen puerto estas parejas, facilitándoles todas aquellas pautas que les permitan desarrollar la capacidad de aceptación necesaria para sopesar todo el proceso en el cual se van a ver inmersos, los tiempos y sobre todo los cambios. Es importante tomar conciencia de los riesgos que puede generar en uno o más integrantes de la familia este proceso, especialmente en los niños y niñas implicados directamente. Las parejas como padres, deben velar porque estos se sientan en todo momento respaldados y protegidos, ya que solo una separación civilizada sin armas arrojadizas, puede funcionar en este propósito.

Lamentablemente, cada vez nos resulta más raro escuchar acerca de una separación que se halla llevado en paz y, es mucho más habitual escuchar que estas permanecen en conflicto incluso después de separarse.

Como análisis a modo de conclusión, valorar que los “adultos” deberíamos aprender a saldar en su momento las cuentas pendientes, sobre todo cuando uno más uno, suman, tres o más…

La Terapia de pareja ayuda bien y lo hace desde la raíz de los problemas… por lo tanto, siempre es una opción a valorar tanto como un recurso para salvar un vínculo existente, como para guiar una separación civilizada.

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