Maridos en la consulta

A continuación, os voy a exponer las seis expresiones más empleadas por los hombres cuando acuden a terapia de pareja para hablar de los roces en sus matrimonios … si te ves reflejado en alguna de ellas quizás tenemos un café y una conversación pendiente.

  1. “Mi mujer espera que yo le lea la mente”

Los hombres hablan mucho acerca de lo injusto que es que se espere de ellos que tengan que saber exactamente lo que sus esposas están pensando y sintiendo en todo momento, y cuando ellos malinterpretan una situación, les hacen sentir como si fueran de alguna manera el malo de la película.

En relación a esto debo añadir una frase que encaja a la perfección a modo de puzzle, dicha por las mujeres de estos hombres… “Mi pareja tiene que saber lo que siento y lo que quiero, pues ya me conoce”, “Yo no debería tener que decirle lo que quiero” …

ERROR… Las esposas deben ser directas, pero los maridos también pueden ayudar mediante el fomento de sus cónyuges que decir específicamente lo que quieren. Entonces, ambos darán cabida al entendimiento a través de la negociación, y solo así podrán ver sus necesidades satisfechas.”

  1. “Los argumentos nocturnos se nos están yendo de las manos”

“Justo antes de quedarnos dormidos… mi esposa se da la vuelta y me habla de lo importante que es que hablemos de los problemas de la casa o de la relación que hay que abordar de inmediato” … Puede sonar como un problema relativamente menor, pero es una queja casi universal entre los hombres casados.

A menudo, desde la perspectiva de la mujer, el tema lo siente tan importante que ella no puede conciliar el sueño hasta que las cosas se han discutido de manera adecuada, sin embargo, para muchos hombres, este es el peor momento, porque no ven la cama como mesa de debate, sino como campo de juegos o de retiro…

Para frenar estas inesperadas charlas nocturnas, sugiero que se debería dedicar algún tiempo, quizás unos 10 minutos justo después de la cena para comentar todas esas cosas sucedidas a lo largo del día que necesitamos compartir con nuestra pareja…, y así lograr captar toda su atención y energía mental a las cuestiones que importan.

  1. “Mi mujer no me valora”

Al hablar con los maridos que se sienten poco valorados, la queja más grande por lo general no es una vida sexual mediocre, sino más bien una sensación de sentirse subestimados por sus esposas.

El problema radica es que muchas mujeres piensan que, si son demasiado agradecidas con sus maridos, van a reducir el deseo de este para complacerlas, cuando es justo lo contrario, en realidad, los hombres se activan cuando sienten que sus esposas les aprecian y le apoyan.

  1. “Mi mujer me quita autoridad con nuestros hijos”

Para ser un equipo de crianza efectiva, es necesario establecer un frente unido de verdad por el bien de los niños: Cuando papá dice que hay que beber la Coca-Cola con calma, la mamá tiene que respaldarlo. Pero muchos maridos se quejan de tener que hacerlo solos, convirtiéndose en los “ogros” de la casa.

Las parejas realmente necesitan apoyarse mutuamente en frente de los niños y hablar entre sí con antelación para que puedan ponerse de acuerdo sobre qué medidas disciplinarias se producirá. Cuando los niños saben que sus padres no están de acuerdo sobre lo que se les permita hacer o sobre las consecuencias de romper las reglas, es probable que jueguen a enfrentar a un progenitor contra el otro, traduciéndose en estrés para la pareja.

  1. “Para ella el sexo es secundario”

El sexo con el paso de los años de pareja no suele ser tan ardiente y apasionado como lo que solía ser en un principio, pero a menudo muchos hombres se quejan de que están empezando a sentirse más como compañeros de cuarto, que  como los esposos de sus esposas, simplemente no parecen que ellas estén interesadas en ellos para el sexo.

La solución no descansa únicamente sobre los hombros de sus esposas, los maridos tienen que trabajar el fomento de la intimidad, y prestar a sus esposas un poco de apoyo fuera de la habitación.

Las investigaciones muestran que cuando los hombres realizan con asiduidad funciones de las tareas domésticas y de crianza de los hijos, tienen más sexo…, las parejas necesitan hablar acerca de lo les hace felices y de lo que cada uno de los dos necesita con el fin de crear una relación más íntima.

  1. “Nuestro matrimonio ya no es una prioridad para ella”

En muchas sesiones de terapia de pareja he podido escuchar a muchos hombres pronunciándose en referencia a que en algún momento sienten como su matrimonio tomó un segundo lugar en la escala de valores de sus esposas: los niños, su carrera, sus amigos y amigas, compras…

Para reconstruir ese punto, las parejas deben hacer un verdadero esfuerzo; deben dedicarse un tiempo para relajarse y soñar en voz alta, como cuando estabas conociéndose por primera vez, antes de que las responsabilidades de la vida matrimonial tomaran parte de sus vidas…

No olvidéis que estáis a tiempo de reconducir vuestro rumbo en pareja y ser los dos timoneles de vuestro destino, pero solo con “ayuda del viento” lo podéis conseguir…

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